El aire presente en las principales ciudades del país, es un recurso natural altamente contaminado, resultado de la acción del hombre vinculada a los procesos productivos y actividades que implican el uso de fuentes contaminantes, como los automóviles y las motocicletas. El crecimiento de la población conduce al aumento de fuentes fijas y móviles contaminantes, por ello, en ciudades como Bogotá, el aire registra aportes de sustancias generadas por las actividades predominantes, degradando la calidad del aire y afectando la salud humana, debido a su influencia nociva.
Los principales contaminantes del aire, provenientes tanto de fuentes fijas o móviles son el CO, CO2, NOX, O3, HC y material particulado (MP), siendo la quema de combustibles fósiles el principal factor de emisión de estos elementos hacia la atmósfera. Para el caso de Bogotá, el material particulado es considerado el mayor problema de contaminación del aire que presenta la ciudad en la actualidad, al cual, la OMS[1] ha vinculado como factor relacionado al cáncer de pulmón, cardiopatías, neuropatías y defunciones prematuras.

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El material particulado es una mezcla de partículas microscópicas (sulfuros, nitratos, hollín, ceniza, entre otros) de diámetro menor o igual a 10 micrones, resultado de la quema de combustibles fósiles, que quedan suspendidas en el aire. Estas partículas, pueden adherirse a materiales pesados, lo que los hace aún más nocivos para la salud, puesto que, su tamaño le permite ingresar a las vías respiratorias, llegando a penetrar y alojarse en el interior profundo de los pulmones, por lo cual, a menor diámetro del material particulado, mayor será el potencial daño en la salud.
Cuando es respirado el material particulado, se deposita en las vías respiratorias produciendo a corto o largo plazo afecciones en el sistema respiratorio e incluso cardiaco; en la ciudad de Bogotá las enfermedades respiratorias (enfermedad respiratoria aguda y morbilidad por enfermedad respiratoria) siguen siendo la principal causa de muerte en niños entre los 0 a 5 años, cabe añadir que, el cáncer de pulmón, también se encuentra estrechamente relacionado con la contaminación del aire, especialmente de material particulado.
Desde la década de los 80, se ha trabajado en el desarrollo de normas sobre el material particulado con menos de 10 micrómetros de diámetro, y para la segunda mitad de la década de los 90, estas normas también abordaron el material particulado con menos de 2,5 micrómetros de diámetro; de acuerdo a la resolución 1111/2013, la emisión de material particulado a la atmosfera, por lo menos, en la ciudad de Bogotá, está asociado a los vehículos que operan con Diésel (debido a su contenido de azufre), siendo mayor la probabilidad que tiene una persona de respirar material particulado de origen vehicular que de origen industrial. Complementario a lo anterior, contamos con la ley 1205 de 2008 en la cual se  estableció que desde el 31 de Diciembre de 2012, quedo “prohibido distribuir, comercializar, consumir o transportar combustibles diésel que contengan más de 50 ppm de azufre, con excepción de aquel que se importe o produzca para fines exclusivos de exportación”
La disminución de contenido de azufre en el combustible Diesel, implica una concentración menor de material particulado en la atmosfera de la ciudad, especialmente de las partículas finas, por lo cual las afecciones a la salud y la mortalidad conexa también descienden.  


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El sector de transporte público[2], para el 2008 aportaba el 40% de las emisiones de material particulado a pesar de la introducción de tecnologías más limpias de diésel, por ello, aunque la mejora de la calidad del combustible Diesel, considerado principal factor causante de la emisión de material particulado en el aire de la ciudad fue el primer paso, es claro afirmar que, respecto a la calidad del aire, no solo podemos enfocarnos en ello, ya que se requiere una evaluación causa-efecto, que permita conducir a otras fuentes significativas de material particulado en la ciudad de Bogotá, como el caso de las industrias, y a su vez, generar propuestas que permitan controlar estas emisiones, mitigando así la cantidad de material particulado presente en el aire proveniente de fuentes fijas y móviles,  permitiendo a las instancias normativas efectuar acciones concernientes al mejoramiento de la salud de la población que se podría esperar si se redujera la contaminación del aire.
Tomemos en cuenta, que según las directrices de la OMS, se establece que la emisión de material particulado de 2.5 micrómetros de diámetro debe ser de 10 μg/m3 de media anual y de 25 μg/m3 de media en 24h, mientras que para  el material particulado de 10 micrómetros de diámetro debe ser de  20 μg/m3 de media anual y de 50 μg/m3 de media en 24h, por lo cual, alcanzar estos objetivos a través de la articulación de conocimiento científico, académico y técnico para tomar decisiones respecto a la calidad del aire de Bogotá y de las ciudades principales de Colombia conducirá a reducciones importantes en los riesgos de enfermedades respiratorias o relacionadas con la contaminación del aire.
Lo anterior, podemos lograrlo a  través de la implementación del uso de combustibles limpios (con menor cantidad de moléculas de carbono), buscar la eficiencia energética, formulando alternativas de desarrollo bajo en carbono, como por ejemplo, el fomento de uso de transporte no motorizado y por supuesto, el desarrollo de la infraestructura que lo permita. En el caso del transporte público, la implementación de vehículos eléctricos (para el caso del SITP) es incluso mejor que implementar combustibles de mejor calidad, tomando en cuenta que los vehículos eléctricos no emiten gases ni material particulado a la atmosfera que representaría un daño para la salud.
Aunque algunas medidas representen inversiones altas, a largo plazo será mayor el beneficio obtenido, desacelerando procesos de contaminación y posibilitando la descontaminación en algunas ciudades; esto significa que, no tomar medidas ahora, tanto en el cumplimiento de la normatividad existente como en el desarrollo de nuevas políticas públicas y aplicación de estrategias respecto a la calidad del aire, implicara un costo más alto debido a los impactos negativos que tendría en el contexto social y económico del país.




[1] OMS (2006). Guías de calidad del aire de la OMS relativas al material particulado, el ozono, el dióxido de nitrógeno y el dióxido de azufre.
[2] Ministerio de Ambiente (2014) Desarrollo y aplicación piloto de la metodología de evaluación delos cobeneficios de acciones de mitigación del cambio climático en Colombia.