La humanidad ha vivido de la comparación, nos comparamos con nuestro vecino, con nuestro amigo, con el señor que salió de la televisión y con las generaciones anteriores, buscando saber si tenemos más o menos que el otro, pues el significado que el dinero y los objetos materiales tiene  en la actualidad es el de poder y prestigio, pero ¿Dónde queda el verdadero sentido de la calidad de vida?

Al hablar de belleza viene a nuestra mente algunas imágenes como las de modelos, protagonistas de películas de comercio masivo, mujeres con cuerpos exuberantes, entre otros, es por eso que nuestra visión de belleza esta definida por estereotipos falsos, no hay peor ciego que el que no quiere ver, y eso nos esta ocurriendo, soñamos aun con encontrar una fuente de la juventud y la inmortalidad, somos una especie que tiene mas de 150.000 años de considerarnos Homo Sapiens, y aun no tomamos el concepto de vejez y muerte como parte de la  vida misma.




La belleza esta ligada a los famosos productos antiarrugas, a las operaciones plásticas, y para la mayoría de personas belleza significa calidad de vida, ¿donde queda la autoestima y auto aceptación?¿donde queda la felicidad y los valores?; No creo que una arruga vaya arruinar nuestra forma de vivir o represente un peligro para nosotros.

Mundialmente la calidad de vida se mide por parámetros como disposición de vivienda, artículos electrodomésticos disponibles, accesos a servicios públicos, nivel de ingresos, expectativa de vida, nivel de estudios y titulación obtenida; no juzgo estos parámetros, pues obviamente lo que se busca con ellos es dar a conocer el estado de situación en que están viviendo diferentes poblaciones, aun así se presentan incongruencias como que la gente de Alemania que por supuesto tiene una calidad de vida muy alta, se siente menos feliz que la gente de Bangladesh, que por supuesto no tiene buenos indicadores de calidad de vida.
Entonces ¿Qué esta ocurriendo? ¿Estamos insatisfechos con lo que tenemos?, para nosotros vale mas la ilusión que nos generan las empresas cosméticas, las farmacéuticas, la medicina, y el comercio, obviamente muchos de los recursos que nos ofrecen estas organizaciones han facilitado nuestra vida, pero también nos hacen perder el significado que tiene y lo que verdaderamente debemos aprovechar de ella.

Según Miranda (2006) en la perspectiva económica, el discurso capitalista del mercado, exalta como valores la competitividad, la flexibilidad, la velocidad, la disponibilidad, la liquidez; en contraste con la confiabilidad, la rigurosidad, la paciencia, la recursividad y la solidez. En la perspectiva política se exalta la estrategia para someter, por encima de la confianza para pactar. Y en el ámbito cultural, se prefiere la sensibilidad a la utopía (la boca por encima del ojo). El hedonismo de las sensaciones intensas, al sacrificio por la convivencia.


¿Qué hacer para no sentirnos dominados? ¿Qué hacer para dejar de compararnos con los demás?, la respuesta esta en la felicidad, no hablo de conformismo, sino de autoestima, de amor a la sociedad, de lucha por la vida, sin vivir de imágenes estereotípicas falsas, somos felices a nuestro modo, así como lo fueron las generaciones anteriores a nosotros.

La vejez y la muerte deben dejar de ser el miedo de todos, dejar de considerarla como el crimen desfavorable de la humanidad, puede que grandes científicos mejoren la perdurabilidad de la vida, pero evitar la muerte…¿Por qué evitarla?, acaso no esta definido el ciclo de la vida de esta forma, la naturaleza posee una serie de leyes planteadas y alterar estas leyes, es como jugar a ser Dios, olvidaríamos valores, olvidaríamos amar, olvidaríamos ser nosotros mismo, el valor de la vida se reduciría a nada.



Miranda (2006) Modulo de Vejez y Muerte como espacio de construccion de sentido.UNAD