Por Fideblaymid Cruz Moreno y Maileicy Cruz Moreno


Durante la Edad Media, La santa Inquisición que se había convertido en una forma de “corregir” a las personas, había pasado a matar y condenar a personas inocentes llamándolos herejes, en nombre de la Iglesia Católica, que quería mantener su poder sobre el mundo cristiano de aquella época, su poder no solo era religioso, sino económico, social y político, algunos llegaban a tener tanto poder como un noble de la época.

La ciencia y el progreso no eran vistos con buenos ojos para la Iglesia, ya que intentaba salirse del orden establecido, podríamos decir que alguien intentara justificar o investigar algo que se apartara de lo que ellos proponían, podría ser castigado por la iglesia, y tendría que retractarse o morir por sus “pecados” en pro de la ciencia, todos estos castigos y privaciones del conocimiento se hacían en nombre de la fe, cualquier fenómeno fuera de los saberes de la época, simplemente se atribuía a una fuerza maligna, a demonios, brujas y conjuros diabólicos, para la iglesia Dios lo era todo, y las explicaciones se daba a través dela fe, entonces ¿Qué ocurría con los libros de famosos filósofos y pensadores? ¿Qué les ocurría a aquellos hombres que “pensaban” diferente y tenían la oportunidad de leerlos?


Como ocurre en la película basada en el libro de Umberto Eco, El Nombre de la Rosa, se refleja una lucha entre la razón y la ignorancia basada en las creencias fanáticas y malinterpretadas de la mayoría de miembros de la Iglesia Católica, que con el miedo de perder poder, establecieron desde épocas anteriores la Santa Inquisición, una institución creada principalmente para combatir a los protestantes y monjes con pensamientos diferentes de la religión católica, como lo eran los dulcinistas, condenados de herejes al querer que la iglesia se despojara de sus riquezas y que todo el mundo debería ser pobre como lo fue Jesús, a diferencia de los franciscanos (que aun así también eran vistos con malos ojos por benedictinos y dominicos dela Iglesia Católica), los dulcinistas utilizaban la fuerza bruta, asesinaban y robaban.

Aun con estos pensamientos, en mi punto de vista, es injusto pensar que la solución a estos problemas era torturarlos y matarlos utilizando el nombre de Dios como pretexto, sabemos que la Iglesia, con el inmenso poder que había adquirido no haría caso ni siquiera a los franciscanos, pues aquellos grandes curas y monjes que disfrutaban de esta vida, eran tan poderosos y ambiciosos, que no les convendría cambiar su vida a la de un pobre como aquellos que se conformaban con las sobras.

Ya que era tan difícil ser un particular fuera de la iglesia que pensara diferente, podemos asegurar que muy pocos monjes, que eran los únicos que sabían leer, escribir , tener acceso y traducir libros de las grandes bibliotecas que tenían las abadías en aquella época, tenían la oportunidad de tener el conocimiento a su alcance, e interesarse por ver de otra forma el mundo, claro esta, sin llegar a ser descubierto o escuchado, pues podría ser excomulgado y ser condenado por ir en “contra” de la Iglesia. Muchos de estos monjes no abandonaban su fe en la iglesia, y llegaban a estudiar libros de grandes filósofos griegos, y se sentían atraídos por descubrir y dar explicaciones mas razonables para aquellas cosas que se consideraban diabólicas y malignas.


El personaje fray Guillermo, protagonista de la historia junto con su discípulo Adso de Melk, representan el poder de la razón y la deducción sobre las creencias y la fe; fray Guillermo tenia un gran amor por los libros, y siendo un franciscano, había tenido la oportunidad de leer diferentes libros y alimentar sus conocimientos alrededor del mundo cristiano, por lo cual su forma de ver las cosas, no era tan arraigada a la respuesta de que todo lo que los rodeaba estaba regido por fuerzas benignas (Dios) y malignas (Demonios), esto lo motiva a investigar dentro de una abadía la muerte de un fraile, y de otros que va ocurriendo en su estancia en el monasterio.

Como ocurriera con el famoso Sherlock Holmes, fray Guillermo poco a poco va utilizando su lógica y la razón, para conectar sucesos que lo conducen a la respuesta de las misteriosas muertes, la respuesta: Un libro “prohibido”, el cual estaba envenado en sus paginas con arsénico, para que aquellos ojos curiosos que se atrevieran a ojearlo…murieran a causa de envenenamiento.

Aquel libro prohibido como lo fueron muchos de la época, debía ser mantenido en estricto secreto y aquel que lo leyera, debería morir, ¿Por qué?, bueno la respuesta es sencilla, los pergaminos y libros de la época tenían muchas ideas fuera de las establecidas por la Iglesia Católica, además de ofrecer diferentes pensamientos filosóficos, cuestionar la fe, algunos eran escritos de Aristóteles, otros eran libros de “anatomía primitiva”, los famosos evangelios apócrifos que podrían poner a la Iglesia a colgar de un hilo si fueran leídos y la gente abandonara la fe, que podríamos mas bien decir que no era fe sino miedo, pues eso era lo que infundía la Iglesia en aquella época, el miedo, esa era su forma de ganar poder.


En el caso de fray Guillermo, el libro por el cual había tanto alboroto, contenia lecturas donde se sostenía que la risa y la comedia era una forma mejor de ver la gloria de Dios, y aprender de el, pero el “asesino” de los monjes, Jorge de Burgos, estaba en contra de la risa, alegaba que la risa elimina el miedo, y si no tienen miedo, nadie tendrá miedo al infierno, por lo cual perderán su fe en Dios, así que prefiere quemar el libro ya que para el es una puerta abierta al pecado y va en contra de los pensamientos de la iglesia.

Si no fuera por grandes pensadores y monjes que vieron otra forma de ver las cosas, la santa Inquisición y la Iglesia hubiera borrado de la faz de la tierra la mayoría de aquellos libros que fomentaban el conocimiento, considerados “prohibidos”, pero hoy considerados como tesoros del conocimiento y el progreso.